Apuntes de mi cuaderno de campo

El mayor robledal de España

Hoy conocido únicamente para hacer senderismo y subir a sus lagunas, Muniellos fue para mi y mis amigos de infancia y juventud, allá por la década de los 80, una auténtica y salvaje aula en la naturaleza, un lugar fuera de la caza y las atrocidades de la época, donde conocer lo más puro de la fauna y flora.

Compartir naturaleza

En este modesto blog pretendo compartir vivencias naturalistas en el bosque de Muniellos y sus alrededores. Apuntes sobre flora y fauna que serán de vuestro interés, bajo el prisma de la exploración y la marca que deja en uno una nueva visión de un ser vivo que te sorprende, la experiencia de descubrir alguna anécdota, comportamiento o acercamiento a la vida salvaje desde la más tierna infancia.

Este blog recoge anécdotas en la naturaleza asturiana, pasiones compartidas desde la infancia. Vivencias que estoy seguro que serán de vuestro interés.

Era una pena tenerlo anotado en mi cuaderno de campo y no compartirlo con los demás, sobre todo en esta época en la que subir a un pico o hacerse un selfie en un bosque cobra más importancia que la serena investigación de lo que nos rodea
Chema Díaz en Muniellos. Abril de 1987

Un lugar inalterado

Crecí en un ambiente de furtivismo, donde los incendios forestales imperaban cada primavera y otoño. Muniellos fue un respiro para todos los amantes de la naturaleza que, como yo, crecimos con el aliento de Félix Rodríguez de la Fuente. Su protección total en 1982 como Reserva Biológica Nacional salvó a esta selva de la destrucción humana.

Chema Díaz, naturalista desde niño y apasionado por la biodiversidad de las montañas del suroccidente asturiano y la Cordillera Cantábrica Occidental, sin duda, el lugar más salvaje, tranquilo y desconocido de la verde cadena montañosa del norte de España.