A vueltas con el turismo de grandes carnívoros

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A raíz de una anterior entrada en este blog sobre Turismo y Grandes Carnívoros y otras acciones de promoción de los espacios naturales de Asturias ligados a la observación y conocimiento de la fauna (ecoturismo), se arma cada vez más revuelo, polémica y debate.

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Hace ya mucho tiempo que en otros lugares del mundo se hace ecoturismo de una forma ordenada y se potencia ese tipo de turismo desde todos los organismos; observación de cetáceos en el mar; de osos polares; safaris en Africa, incluso en nuestro país el turismo ornitológico está consolidado desde hace tiempo; observación de grullas en Gallocanta y Extremadura, de avutardas en Villafáfila, de aves acuáticas en Doñana y Tablas de Daimiel, de Flamencos en la Laguna de Fuente de Piedra, del paso migratorio de aves en Tarifa…por citar algunos casos. En el caso de los mamíferos, la observación de linces en Sierra Morena también se podría tratar de una actividad consolidada, quizá así también como del lobo en la Sierra de la Culebra (Zamora).

Hide para la observación de linces en Sierra Morena, Jaén.

Hide para la observación de linces en Sierra Morena, Jaén.

Observadores de linces en Sierra Morena, enero 2015

Observadores de linces en Sierra Morena, enero 2015

Hace 20 años a nadie se le ocurría perder tiempo colocando un telescopio con un trípode para intentar ver osos en la Cordillera Cantábrica, o lobos por ejemplo. No sólo, los osos, eran mucho más escasos que ahora (en esa época estaban en riesgo real de desaparecer) si no que se daban unas circunstancias muy concretas para que los paisanos de estos pueblos de montaña de Cangas del Narcea, Ibias o Degaña no vieran a nadie por el monte que no fuera uno de los pocos montañeros que se atrevían con “el lejano oeste”, con el sector más desconocido de la Cordillera Cantábrica, el occidental, y esas circunstancias que evitaban o frenaban este tipo de ecoturismo eran, entre otras;

  • El ecoturismo no estaba de moda, muy poca gente lo practicaba.
  • Los aparatos ópticos (Cámaras, prismáticos y telescopios) eran más rudimentarios y caros que los de ahora.
  • Había que pagar por revelar un carrete de fotos o diapositivas.
  • No había teléfonos móviles ni internet, ni, por lo tanto, redes sociales.
  • El conocimiento de por dónde se movía la fauna lo teníamos unos pocos que nos dedicábamos al estudio y conservación de la naturaleza, pero al cual no podían acceder un mero visitante de fin de semana.
  • La minería del carbón era la principal fuente de ingresos. No había un interés palpable desde las administraciones local ni regional por promocionar otro tipo de turismo que no fuera, básicamente, el de las casas de aldea o el llamado “turismo rural”.
Intentando filmar lobos en Somiedo, abril 1991

Intentando filmar lobos en Somiedo, abril 1991

Las cámaras carecían de potentes teleobjetivos o si no eran carísimos y no estaban accesibles a cualquiera, con lo cual, filmar un animal salvaje o hacerle una foto en plena naturaleza se reservaba sólo a los documentales, hablando de grandes carnívoros sin hides ni atrayentes como carroña y otros, claro.

Lobo, julio 1987

Lobo, julio 1987

Hacer una foto como esta, de un lobo en libertad, era algo dificilísimo; había que conocer a la perfección el medio, recorrerlo frecuentemente para estudiar sus rastros y elegir los mejores puntos de observación, probar suerte amaneciendo muchos días, pasando frío, casi siempre sin éxito. Y cuando lo hubo, como en esta foto de mi primer lobo hecha por mi amigo Mauricio Antón, el resultado fotográfico era de escaso valor, y eso que contábamos con un teleobjetivo Tamrom de 500 mm.

Con el oso pasaba algo parecido en la Cordillera Cantábrica; ver una huella o unas rascaduras en un tronco durante las décadas de los 80 y 90 era todo un logro y se iba uno para casa con una sonrisa bien ancha. Hoy, las cosas han cambiado radicalmente.

Oso en el parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Oso en el parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

La población osera en este sector occidental de la Cordillera Cantábrica ha ido en aumento en las últimas décadas, como todo el mundo sabe. Bien conocedor desde niño de la persecución a la que se sometió al oso que quedó acorralado en lo más alto de estas montañas, tras la época de “Paca y Tola” a finales del 89, el plantígrado comenzó a estar bien visto por la mayor parte de la población, a su vez, gracias al ingente trabajo de educación ambiental en Asturias efectuado por el Fapas y por el GECA, por ejemplo.

De un lado, con el paso del tiempo y el éxito reproductor de las osas que quedaron tras la época del furtivismo, fue dando lugar a una población joven de osos que se acostumbró a vivir en un más cercano contacto con los humanos, con las despensas que suponían cerezos, perales, manzanos, colmenas, higueras…pues contaban con suficiente refugio forestal para pasar desapercibidos durante el día. Eso fue provocando que la gente,  nivel local, fuera conociendo mejor al oso, viéndolo de vez en cuando y hasta encontrándose con él en los caminos.

Un oso que me encontré a 10 metros

Un oso que me encontré a 10 metros mientras caminaba por esa carretera, en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Es decir, de un lado el oso fue, especialmente a partir del año 2000, familiarizándose con los pocos vecinos de los pequeños pueblos de montaña de esta comarca suroccidental asturiana y por otro, la crisis de la minería del carbón, fuente principal de ingresos de la zona junto con la ganadería, hizo que las administraciones vieran en el turismo rural una fuente de ingresos de interés para sentar población y dar un aliciente a los pueblos. Inversiones a traves de programas como el Proder o el Leader hicieron que, en pocos años, de la nada, nos acercáramos a los 70 alojamientos rurales, a lo que hay que sumar la promoción propia del espacio físico que, además, fue catalogado por su gran valor ambiental como ZEPA, Reserva de la Biosfera y Parque Natural.

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Durante unos años, el turismo en estos espacios naturales era lo que conocíamos como turismo rural; personas venidas del medio urbano, que ya conocían el jaleo que hay en Picos de Europa y la zona oriental asturiana y venían buscando…el silencio. Y lo encontraron.

Aquellas cámaras de carrete fueron sustituídas por las digitales; ya no había que pagar por revelar una foto que no sabías como te había quedado hasta que la veías en papel, y tenías que ahorrar disparos para las 37 fotos que podías hacer. Además del paso digital, donde puedes disparar a ráfaga sin pagar el revelado (eso si, lo pagas después en el tiempo que te lleva el visionado y procesado) los objetivos zoom se mejoraron y abarataron, estando accesibles ya a mucha gente.

Cámara de 60X que equivale a un 1.200 mm.

Cámara de 60X que equivale a un 1.200 mm.

A los pasos que se habían dado; osos que se dejan ver mejor por el entorno de los pueblos y población local que conoce sus huellas y recorridos; promoción del “turismo rural”; aparición de potentes cámaras a buenos precios, publicación de esas fotografías en webs especializadas… se sumó lo que faltaba para unir todo este conglomerado que es conveniente analizar para comprender mejor los muchos artículos que se escriben y debates que se organizan sobre el turismo osero; es decir, internet, teléfonos móviles y redes sociales. Nota de prensa.

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Los teléfonos móviles y las redes sociales han revolucionado, sin duda, el mundo del ecoturismo y fotografía de fauna salvaje. Incluso hay ya cámaras fotográficas con wifi para poder enviar al momento las fotos obtenidas. Esto hace que la gente se esté enviando información en tiempo real de por dónde se mueven osos, linces o lobos, y en cuestión de horas un lugar tranquilo se puede llenar de gente.

Estas personas, acostumbradas a moverse en estos ambientes naturalistas, es decir, a llegar a un lugar donde saben que se mueve cierto animal, y colocar sus trípodes, telescopios y cámaras (que no quiere decir andar de monte) se mueven con rapidez e incluso vinculan sus periodos vacacionales en el trabajo a la época en la que suele ser más fácil ver ciertas especies (linces en invierno, osos en primavera...). Llegan e instalan su aparataje esperando obtener resultados rápidos y fáciles, sin caminar. Y los resultados los comparten, muchas veces, al momento tanto con amigos, conocidos y familiares como publicándolos en webs especializadas; ejemplo. Es este ejemplo, uno de tantos, la mayor parte de fotografías de osos que ya se ve que no son de Alaska, Canadá o Finlandia, corresponden, en su mayoría, al parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (Asturias) así como al vecino de Somiedo.

Fotógrafo de la naturaleza venido de Suiza intentando fotografiar osos en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Fotógrafo de la naturaleza venido de Suiza intentando fotografiar osos en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

A todo ello hay que sumar los fantásticos vídeos que se están filmando en los últimos años sobre osos en este sector occidental de la Cordillera Cantábrica que ya nada tienen que envidiar a los que se filman en Alaska; hay uno de un oso carroñeando un ciervo mientras esperan los lobos; otro de una osa con crías que se enfrenta a los buitres por una carroña; otro de un águila real comiendo un osezno… así como publicaciones ya no sólo en España, si no a nivel internacional; ejemplo.

También en el cine. Para el próximo verano se estrenará el bellísimo documental “Cantábrico, en los dominios del oso” filmado en gran parte en nuestro parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias –Cordillera Cantábrica occidental– que dejará a más de uno con la boca abierta por las filmaciones de oso y más de uno dirá ¿pero esto se puede ver en España?. Más info…

La promoción del oso ya es una realidad, los resultados están ahí; fantásticas fotografías y vídeos por las redes sociales, por los blog especializados en fotografía de fauna y también el cine. Eso supone un crecimiento de visitas a estos espacios naturales de la Cordillera Cantábrica occidental que se deja notar año tras año.

¿Parque natural? ¿Prug o igi?…nadie pregunta. Frecuentemente estas personas se mueven en lugares que presentan algún tipo de protección, y, por lo tanto, normativa. Nadie la conoce, es más, resulta difícil acceder a ella, y en la zona apenas existe información de que estamos pisando un parque natural, y las zonas de uso restringido no están señalizadas.

Señalización de prohibido senderistas en la zona de Leitariegos

Señalización de prohibido senderistas en la zona de Leitariegos

Los Prug (Plan rector de usos y gestión) y el IGI (Instrumento de Gestión Integrado) regulan los espacios protegidos con una normativa concreta y sobre todo, zonifica el territorio en función, entre otras cosas, de la presencia habitual de las especies en peligro de extinción (oso pardo y urogallo cantábrico) mediante las zonas de uso restringido, a las que sólo pueden acceder los vecinos de la zona en el desarrollo de sus actividades tradicionales.

Cierto es que en el parque natural de Somiedo tienen muy bien señalizadas estas zonas al objeto de que los turistas no entren en ellas, con las consiguientes molestias a la fauna que pudieran causar. Sin embargo, en el parque natural de Fuentes del Narcea, más grande que el anterior, no existe apenas este tipo de señalización y los ecoturistas y montañeros se meten con frecuencia en estos lugares.

Personas en una zona muy sensible para los osos, de uso restringido, durante esta semana santa 2015.

Personas en una zona muy sensible para los osos, de uso restringido, durante esta semana santa 2015.

La foto anterior es un ejemplo; un grupo de personas que accedieron por su cuenta a una zona de uso restringido muy cerca de donde se movían los osos.

Y ahí es donde se inicia el debate y donde muchos quieren marcar “líneas rojas”. Pero para tratar bien el debate es preciso analizar toda esta introducción anterior, y, para ello, lógicamente, hay que conocer el tema con detalle, vivir en la zona. Así se analiza todo esto de forma más pormenorizada que la persona que nos visita un fin de semana y saca unas conclusiones para dar una charla o publicar un post.

A la mayoría de analistas de este fenómeno del ecoturismo, acostumbrados a moverse en ambientes de linces, lobos, avutardas o quebrantahuesos, donde, en la gran mayoría de los casos los observadores de fauna son extranjeros o habitantes de las grandes ciudades, se les escapa que, en esto de los osos en la Cordillera Cantábrica, hay, al menos, cuatro tipos distintos de observadores de fauna;

  1. Las personas foráneas al espacio natural, procedentes en su mayoría de entornos urbanos y grandes ciudades, tanto españoles como extranjeros.
  2. Personas que forman un grupo guiado por empresas foráneas legalizadas, sin vinculación con el territorio.
  3. Personas guiadas por empresas y guías locales que viven y conocen el territorio.
  4. Vecinos del lugar, población local.

Los dos últimos puntos no se dan, al menos en España, en los lugares con presencia de linces, águilas y lobos donde los ecoturistas se agolpan para intentar observarlos o fotografiarlos; Sierra Morena, Doñana, Sierra de la Culebra o Monfragüe, entre otros, y, por lo tanto, faltan estos puntos, normalmente, en el análisis completo del debate en cuestión.

En cuanto al punto 2, viene siendo lo más habitual, es decir, empresas de guías de naturaleza para observar lobos u osos cuyos gestores tienen su lugar de residencia fuera del área natural donde viven estas especies; en Madrid, Barcelona, etc. e incluso, con mayor frecuencia en el extranjero. Ejemplo 1, Ejemplo 2, Ejemplo 3

Por lo tanto, no se puede llegar a conclusiones de normativa o alarma sin tener en cuenta el tipo de público objetivo, es decir, las características del grupo de personas que interfiere de algún modo con la tranquilidad de áreas de interés para la conservación del oso pardo.

Fotografiando linces en Sierra Morena

Fotografiando linces en Sierra Morena

La esencia del necesario debate, que fue el eje principal del primer Congreso Oso Pardo que se celebró en el Parador de Corias (Cangas del Narcea), es cómo conjugar la observación del oso con su conservación, marcando una serie de pautas y líneas de actuación que permitan priorizar la tranquilidad de las áreas oseras en beneficio de la conservación de la especie.

Para conseguirlo hay mucho por hacer desde todos los sectores (Administración regional, administración local, asociaciones de turismo, directores de los parques naturales, ong’s, agentes locales…), aunque algunos pasos ya están dando.

Desde la Comarca Fuentes del Narcea, ligada al parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, que pasa por ser hoy día, el territorio con un mayor número de osos de España, ya ha dado unos primeros y pioneros pasos al respecto, antes incluso que el Ministerio de Medio Ambiente.

Desde la zona se apuesta por conjugar el ecoturismo en torno al oso con la conservación de la naturaleza, desde varios puntos de vista o acción. Uno pasa por reunirse frecuentemente los agentes implicados, especialmente la Asociación de Turismo Rural Fuentes del Narcea y el GDR Alto Narcea-Muniellos al objeto de buscar las mejores fórmulas para promocionar el llamado turismo osero con su conservación. Otra línea de acción es el fomento de este tipo de ecoturismo ligado a las empresas especializadas de la zona, con vinculación al territorio, que lo conocen a la perfección y guías locales; Natur y Quei Vitorino. Todo ello se mezcla y compagina con el tejido de alojamientos de turismo rural de la comarca, restaurantes, museos, etc. de forma que los ingresos se queden en el lugar y se asegure un correcto desempeño de las salidas guiadas por el entorno natural cumpliendo la normativa del parque natural, las zonas de uso restringido y velando por que el grupo de personas que intentan observar un oso o conocer su biología no impacte negativamente en el territorio.

Natur, guiando un grupo para conocer los rastros del oso, marcaje de sus garras en tronco de abedul y dar a conocer su biología.

Natur, guiando un grupo para conocer los rastros del oso, marcaje de sus garras en tronco de abedul y dar a conocer su biología.

Además, otra línea de acción es la de sacar y divulgar un Código de Buenas Prácticas con el oso, que fue el primero que se hizo y después se consensuó con el Ministerio de Medio Ambiente para obtener un documento común; Descargar aquí

Otra de las medidas, fue unirse los territorios oseros de la Cordillera Cantábrica para trabajar en común con el oso pardo, su promoción y conservación; nota de prensa. Esto supone un avance muy importante en nuestro país ya que territorios más avanzados en el ecoturismo o con más años de experiencia en turismo relativo al lince o al lobo no lo han hecho, allí cada uno va por libre.

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A su vez, se creó una plataforma web donde ir dándole forma a este proyecto, al objeto de promover el conocimiento del oso pardo, su territorio y la divulgación del mismo mediante lo que se conoce como red de territorios oseros, que se dio a conocer recientemente en Fitur 2016; enlace.

Dando a conocer el proyecto Tierra de Osos en Fitur 2016

Dando a conocer el proyecto Tierra de Osos en Fitur 2016

Con todo ello, Asturias es pionera, sobre todo debido al impulso de la iniciativa de los empresarios turísticos locales comprometidos con el disfrute y también la conservación de la naturaleza, en la promoción del ecoturismo basado en el oso pardo en España, uniendo territorios, agentes sociales y empresas del ramo, testigo que acaba de recoger la Administración turística del Principado de Asturias que ha sacado un primer folleto sobre ecoturismo en el Principado, que se dio a conocer en Enero en Fitur, Madrid.

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Por lo tanto, visto todo lo anterior, está claro que entre la difusión vía mensajes del móvil, redes sociales, fotos en web, películas y cine, viajes organizados desde el extranjero, vídeos de particulares en youtube, etc. etc. el número de ecoturistas se irá incrementando año tras año independientemente de los debates y regulaciones que se hagan, nos guste o no, haya una normativa o haya otra.

Eso si, si somos capaces de anticiparnos, de llegar a una ordenación de estos temas que vele por la conservación del oso pardo, especialmente de las osas con crías, en primer lugar, y de una buena información al visitante que abarque todos los aspectos; normativa del espacio natural, señalización de las zonas de uso restringido, mapa de la zonificación del espacio, uso de guías locales, etc. un buen paso para el análisis de esos debates habremos dado. Sobre todo para que la persona que a título individual se acerca a estos espacios naturales donde deambulan los osos y que, bien por que le haya llegado un mensaje o foto de un oso al móvil con su localización en tiempo real, bien por que lo ha visto por las redes sociales, youtube, etc., no se meta en zonas sensibles, para garantizar la tranquilidad de la especie y no interferir en las evoluciones de las osas con crías.

A su vez, urge dar a conocer de forma fácil, accesible y general los mapas de los parques naturales, su zonificación y la normativa vigente al visitante; al menos en todos los centros de interpretación, de turismo o de recepción de turistas. La señalización de zonas de uso restringido en caminos y senderos por los que se puedan meter algunos aficionados, también es urgente.

Creo que ese es el reto para un futuro próximo, el evitar que las personas que vienen por su cuenta a título individual, particular, y que por su cuenta y riesgo se meten en zonas comprometidas para obtener una buena foto de un oso (aquellas personas del punto 1 expuesto anteriormente) lo tengan cada vez más claro al objeto de no molestar a la especie ni de meterse por zonas de uso restringido. Y, por otro, cuenten con alternativas que les facilite su estancia y visita, cumpliendo la normativa vigente. Ese es el debate donde se deben de centrar los analistas y los que escriben blogs sin mezclar todo ni a todos en el mismo saco, ni a los vecinos de la zona que después de tomar el café en casa salen con sus prismáticos a dar un paseo por sus montes, ni a los guías locales perfectos conocedores de la zona ni a los extranjeros que visitan ocasionalmente el lugar. Cada persona es un tipo de impacto o de caso distinto.

Oso Grizzly, Montañas Rocosas

Oso Grizzly, Montañas Rocosas. Foto, Chema Díaz

Tampoco sirve para el análisis de la influencia humana sobre la población de osos de la Cordillera Cantábrica el compararla con otras poblaciones oseras en Suecia o en otros lugares. Estamos en una de las zonas del mundo donde los osos conviven más estrechamente con las personas. No es comparable en modo alguno con osos que viven en lugares más salvajes como pudimos comprobar en un viaje a Canadá en 2007 para el estudio del oso grizzly. De un pueblo a otro había 300 km. los osos no convivían en absoluto con las actividades humanas. No resulta comparable para el análisis de este tema mezclar los osos cantábricos con lo que puede suceder con osos de otras latitudes.

Y, para un mayor análisis, es de esperar que se convoque un segundo “Congreso Oso Pardo” en las tierras de Cangas del Narcea, tierra de osos y hombres.

Observadores de fauna en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias

Observadores de fauna en el parque natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, en una zona de uso restringido.

 

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