Salamandra rabilarga

El 23 de julio de 2003 hacíamos una nueva excursión por el bosque de Muniellos. El calor se dejaba notar en el fondo del valle, junto el aún cantarín río Muniellos y Arroyo de la Candanosa. La verde cubierta forestal, con miles de hojas de roble albar, junto con las del arce, avellanos, abedules y acebos daba sombra al camino que discurre junto al río, por donde se sacó la preciada madera de Muniellos antiguamente.

Río Muniellos

Río Muniellos

Desde niño, tras ver en la televisión al desconocido y misterioso desmán de los pirineos, llamado ahora desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) en aquellos inolvidables capítulos de El Hombre y la Tierra, iba siempre en Muniellos mirando las cristalinas orillas del río por si acaso tuviera la suerte de descubrir a este insólito animal.

Sin embargo, lo que veíamos frecuentemente mis amigos y yo era al mirlo acuático que, sin duda, encontraba en las limpias aguas los insectos acuáticos de los que se alimenta.

Mirlo acuático

El mirlo acuático se zambullía en las cristalinas y frías aguas, a pesar de estar en verano, y salía, totalmente seco, para dirigirse bajo uno de los puentes de madera del interior de la Reserva. Mi amigo Jose Manuel R. Díez y yo nos asomamos y vimos el nido del mirlo bajo el puente, a modo de “balón de musgo” con un orificio.

Y ya que estábamos entre las piedras de la orilla del río, nos dispusimos a estudiar qué especies de anfibios se encontraban al amparo de las aguas que reflejaban las copas de los árboles.

Rápidamente descubrimos uno de los tritones presentes en Muniellos, el tritón ibérico (Triturus boscai), un anfibio que gusta más de las aguas “movidas” que de las aguas tranquilas o estancadas de abrevaderos o lagunas, como es el caso de la mayoría de tritones. Este animal, de partes inferiores muy coloreadas de naranja con puntos negros nos tenía fascinados.

Tritón ibérico

Tritón ibérico

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Tritón ibérico

Pero, entre las piedras y musgos húmedos de la orilla se movió rápidamente lo que nos pareció a primera vista la cola de una rápida culebrilla. Explorando mejor aquel rincón pudimos ver a la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), un anfibio rápido y escurridizo. Sabíamos que tiene la larga cola quebradiza, por lo que evitamos cogerlo. Nos limitamos a observar a la salamandra y estudiar sus movimientos.
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La rabilarga, no recuerda en nada a su pariente, la salamandra común. Es de tonos marrón-castaño, con los ojos saltones y, por supuesto, de larga cola. Es un animal de gran interés, pues se trata de un endemismo del noroeste ibérico, es decir, un ser vivo que sólo habita en el sector occidental e Asturias, Galicia y norte de Portugal. De ahí su gran interés ecológico. Y ahí estaba, bajo el segundo puente de Muniellos aguas arriba de Tablizas.

Salamandra rabilarga

Salamandra rabilarga

La salamandra tenía una longitud total de 12 cm. pero pueden llegar a los 14. Encontramos también algún juvenil (foto) con la cola más corta que la de los adultos, pero igualmente ágil.

Esta especie es muy exigente en cuanto a la calidad de las aguas, viviendo en lugares bien conservados y con un bosque de ribera en buen estado, con abundantes troncos y ramas húmedas en la orilla, piedras y musgos, pues gusta mucho de estar, en fase adulta, fuera del agua.

Comen todo tipo de insectos acuáticos, que atrapa a veces con su lengua “proyectable”, larga y adhesiva.

Salamandra rabilarga

Salamandra rabilarga

Por ello, cuando te encuentres con una salamandra rabilarga, disfruta con su observación pero es mejor que no la cojas, para evitar que rompa la cola. Al verla, puedes estar seguro-a de que te encuentras en un lugar de gran calidad ecológica!

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